Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 4 de mayo de 2013

La Cruz de Caravaca


Tuve el gozo de vivir en Caravaca de la Cruz
los seis años más descansados de mi vida. Aún conservo en el corazón los nombres y los rostros de muchas personas, a las que aprecio sinceramente. Hablemos hoy de su famosa Cruz, que se conserva en la basílica santuario del castillo. 

La cruz de Caravaca es un fragmento de “lignum crucis”, es decir, unas astillas del madero en el que Cristo padeció sus últimos tormentos. Se encuentra albergado en un relicario con forma de cruz de doble brazo, siguiendo una tipología típica de las ciudades patriarcales: Jerusalén, Antioquía, Alejandría, Constantinopla y Roma. 

Parece ser que perteneció a Roberto, Patriarca de Jerusalén, que la utilizaba como pectoral, la cruz que los prelados portan sobre su pecho. Al ser Caravaca un lugar fronterizo con el reino musulmán de Granada, los cristianos del lugar quisieron colocar en un lugar alto y visible un signo de su identidad, que les sirviera de continuo recordatorio de su fe, al mismo tiempo que les asegurase la protección del cielo.

Muchos de los cristianos que viajaban hacia Granada para participar en la reconquista, se detenían para orar ante la Cruz de Caravaca antes de introducirse en tierras musulmanas. Acabados los tiempos de guerra, Caravaca y su Cruz se convirtieron en un foco de peregrinación para las gentes de los alrededores. Ello supuso un constante flujo de personas e ideas que hicieron de la villa un lugar de intercambio cultural y comercial. Al mismo tiempo, los peregrinos regresaban a sus casas con réplicas de la Cruz, por lo que su devoción fue extendiéndose más allá de la ciudad y su comarca.

Cuenta la tradición que el reyezuelo local Abu-Zeit pidió al sacerdote Ginés Pérez Chirinos, que se encontraba entre los prisioneros cristianos, que le mostrara lo que sabía hacer. La curiosidad del musulmán por conocer los ritos de los cristianos hizo que enviara un mensajero a Cuenca para recoger todo lo necesario para la Misa: cáliz y patena, vestiduras sacerdotales, etcétera. 

El 3 de Mayo de 1231 se dispuso todo en un salón de la torre del Alcázar, pero, una vez comenzada la misa, el sacerdote se dio cuenta de que no disponía de crucifijo en la mesa, por lo que hizo saber que no podía oficiar. 

Fue entonces cuando por la ventana aparecieron dos ángeles portando una cruz en sus manos. Ante aquel prodigio, el sayid y toda su corte se convirtieron y solicitaron ser bautizados. Las fiestas de moros y cristianos y de los caballos del vino rememoran cada año estos recuerdos al llegar el mes de mayo.

Es importante que descubramos el verdadero significado espiritual de la Cruz de Caravaca. Para los cristianos, las dos pequeñas astillas de la Cruz en la que murió Cristo, envueltas en su precioso relicario, son un recuerdo continuo de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Mirando a la Cruz, podemos decir con san Pablo: «la vida presente la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí». Sí, Cristo se entregó a la muerte por amor a los hombres. Por eso, cuando en nuestra vida hacemos experiencia del dolor, del sufrimiento y de la muerte, sabemos que no estamos solos, porque Cristo ha asumido nuestras cruces en su Cruz.

7 comentarios:

  1. Gracias por esta explicación tan didáctica. Y también, por recordarnos una vez más,que en nuestras experiencias dolorosas no estamos solos.
    Tuve ocasión de visitar Caravaca y participar en una celebración jubilar
    y guardo un emocionado y bonito recuerdo.

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  2. ¡Que buen recuerdo tenemos los caravaqueños del P. Eduardo! Siempre nos acompañará, no importa donde esté, porque lo llevamos en el corazón. Mary Paz

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  3. Gracias por esta tan linda explicación.Desde chiquitita estoy viendo y escuchando el nombre de esta cruz, sabrá que por mucho tiempo pensaba que no era católica por su forma extraña y porque Jesús no estaba clavado en ella.Ahora entiendo que Jesús está presente en el fragmento del madero. Que mucho quiere Jesús a Caravaca que le ha dejado tener como muestra a de su amor un pedazo de su madero.

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  4. Gracias por explicarnos tan bien, la Cruz de Caravaca. Guardo un gran recuerdo del viaje que hicimos y de los días que pasamos tan bonitos rodeados de gente tan entrañable y querida. Sagrario.

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  5. Caravaca de la CRUZ Te llevo en mi corazon
    Es un regalo que el Señor me ha hecho Gracias ANA

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  6. ¡Gracias D. Eduardo! No conocía bien la historia de la Cruz de Caravaca, ni he estado ninguna vez allí.Espero poder visitarla pronto.¡ Merece la pena !.Dios le bendiga siempre.

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