Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 10 de octubre de 2013

El buen humor de santa Teresa de Ávila


Santa Teresa de Jesús decía que "tristeza y melancolía no las quiero en casa mía". Tenía muy claro que "un santo triste es un triste santo" y añadía: "Dios nos libre de los santos encapotados". A ella le gustaba el buen humor, la sencillez y la naturalidad hasta el punto de afirmar que "cuanto más santos, han de ser más conversables". Y lo que más apreciaba en el padre Gracián es que "sabe unir la perfección y la suavidad".

En una ocasión se encontraba en el monasterio de Soria. La comunidad eligió como priora a la madre Catalina de Cristo. Una monja preguntó a una novicia qué le parecía la madre fundadora. La novicia respondió con sencillez que no le parecía tan santa como ella se esperaba, porque se reía mucho. Que le parecía más santa la priora de la casa, que era más seria.

Santa Teresa lo oyó y le dijo a la novicia: "¡Alto ahí! La madre Catalina es más santa que yo porque es muy virtuosa, en eso dices verdad, que yo tengo la fama y ella las virtudes. Pero no es más santa porque se ríe poco, que eso no es una virtud, sino un defecto!"

Sor Juana de la Cruz, abadesa de las descalzas reales de Madrid, cuando conoció a santa Teresa en 1569, dijo a sus monjas: “Bendito sea Dios, que nos ha permitido ver una Santa a quien todas podemos imitar, que come, duerme y habla como nosotras y anda sin ceremonias”.

Verdaderamente ella era muy poco amiga de ceremonias tanto en la vida como en el culto cristiano: le gustaban las cosas sencillas y "sin artificio".

Su sobrina Teresita, hija de Lorenzo de Cepeda, testimonió a su muerte: “Tenía un exterior tan desenfadado y cortesano, que nadie por eso la juzgaba por santa; pero tenía en toda ella un no sé qué tan de sustancia, que hacía fuerza que creyesen y viesen los que la trataban, que era muy santa sin esforzarse por parecerlo”.

8 comentarios:

  1. Todavía quedan personas, que piensan que la humildad, la sencillez, la prudencia... están reñidas con el buen humor y con la alegría. La Santa Madre era lista y sabía diferenciar lo santo de lo rancio. Fina.

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  2. Me encanta la gente que tiene sentido del humor y rie con facilidad, y Santa Teresa era única, ayudanos a contagiar alegría.I

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  3. si vivieramos con la alegria de la santa creo que el mundo cambiaria. marisa

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  4. Me gusta eso de "tristeza y melancolía no las quiero en casa mía". Buen lema para recordar en los momentos difíciles. Jose

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  5. Una vez más Santa Teresa como maestra y guía sabe muy bien de lo que habla y nos traslada esas sabias palabras, porque la tristeza disuelve rápidamente la provisión de energía vital y causa debilitamiento en el organismo y de la voluntad.En la tristeza el alma se encuentra sumergida en la pena, inquietud, ansiedad y puede llegar a dañar el corazón.
    Javier y Conchita

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  6. Si Santa Teresa no hubiera tenido el sentido del humor no hubiera resistido sus viajes por esos caminos arrastrada por las mulas y con esos carros Como se reirian despues de correr paraque no les cojiera el toro Que fundacion mas arriesgada Ana Maria

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  7. Junto a la santidad de Teresa,me atraen, y quiero imitarla,en su sencillez,alegría,salero,
    buen humor,claridad,intrepidez,valor,espíritu de lucha y esfuerzo...Y,sobre todo, me fascina ese corazón locamente enamorado de Cristo,que era su fuerza motriz.
    Con sus palabras,quiero decir:"Que tal nos suceda"

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  8. Gracias padre, Bellas fotos. Pondré co su permiso dos en mi muro.
    GIOCONDA.V.N.

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