Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 1 de octubre de 2013

Teresa de Lisieux: vida y mensaje


El mes de octubre comienza con la celebración de la fiesta de santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz (1873-1897), doctora de la Iglesia y patrona de las misiones. La Historia de un alma (su autobiografía) es el libro más traducido y editado en toda la historia de la humanidad, después de la Biblia.

Nació en Alençon, Francia, de Luis Martin y Celia Guérin, un matrimonio ejemplar que hoy está beatificado. Con el cuidado de los suyos, se orientó al bien desde muy temprana edad. Ella podrá afirmar de sí misma: "Desde los tres años no he negado nada a Dios".

Cuando tenía cuatro años, murió su madre. Fue un duro trauma. Su sensibilidad quedó duramente afectada: durante los diez años siguientes se volvió tímida, llorosa, incapaz de relacionarse con los extraños, siempre enfermiza, depresiva.

Cuando tenía nueve años, su hermana Paulina entró en el Carmelo. Por entonces surge una extraña enfermedad: dolores continuos de cabeza, obsesiones, alucinaciones, ataques violentos, dolores y síntomas que no se saben calificar, hasta que una misteriosa sonrisa de la Virgen la curó milagrosamente.

Más tarde, su hermana María también entró en el Carmelo y se produce una nueva regresión en la niña que, con 13 años, no sabe hacerse la cama, ni peinarse, ni ayuda en las tareas de la casa... “Era verdaderamente insoportable”, dirá de sí misma, cargando un poco las tintas.

Todo cambia la noche del 24 de diciembre de 1886. Teresa recibe la gracia de su “conversión” definitiva: “En esta noche santa en la que Dios se hizo débil y pequeño por mi amor, a mí me hizo fuerte y poderosa. Y comencé una carrera de gigante. Desde entonces jamás fui vencida en ningún combate. Entró en mí la caridad, la capacidad de olvidarme de mí misma para agradar a los demás...”

Desde los dos años empezó a sentir la llamada del Señor. A los catorce pidió permiso a su padre, que se lo concedió emocionado. Pero se oponen su tío, el superior del Carmelo, el vicario episcopal... Viaja a Bayeux a suplicar al obispo y a Roma a pedírselo al Papa en persona. Finalmente fue recibida en el Carmelo de Lisieux con quince años.

La vida de Teresita en el convento se resume en pocas líneas: Perseverancia en la oración, observancia de la regla, generosidad en los más mínimos detalles, pobreza minuciosa, sonrisa en los labios siempre, igualdad de trato con todas. Pero estos datos, ¿no podrían contarse de otras muchas religiosas? ¿Por qué Teresita de Lisieux es la santa más célebre de los tiempos modernos? El secreto está en unos cuadernos de escolar que dejó escritos, en los que cuenta su vida y la historia de su vocación.

Ella siente una multitud de vocaciones que le queman el alma: sacerdote, apóstol, misionera, mártir... Era imposible vivirlo todo a la vez, hasta que encontró el descanso: "He encontrado mi lugar en el seno de la Iglesia, y este lugar, ¡oh Dios mío!, es el que Tú me has señalado: en el corazón de la Iglesia, mi madre, yo seré el amor".

Teresa nos ha enseñado el camino de la infancia espiritual: Reconocernos como niños ante Dios, nuestro Padre. Y ser sencillos y confiar sin límites en su misericordia infinita. En el evangelio y en san Juan de la Cruz -su padre y su maestro preferido- bebió ella la doctrina del amor y de la humildad perfecta, que es la quintaesencia del Evangelio, sin cosas accidentales ni extraordinarias, ni nada raro.

Durante sus últimos dieciocho meses sufrió una prueba mística atroz. Ella, que tanto amaba a los pecadores y quería ser solidaria con ellos, empezó a experimentar la consecuencia del pecado: la lejanía de Dios. Desapareció de ella todo sentimiento de fe y surgió avasallador el contrario... Fueron dieciocho meses de un verdadero martirio. La santa de la confianza sin medida se sentía como si el cielo no existiera, pero renovó cada día su fe y su amor a Dios.

Durante los últimos días de su vida comprendió que su misión estaba a punto de comenzar y prometió una lluvia de rosas (de favores) sobre la Iglesia: "Presiento que voy a entrar en el descanso. Pero presiento, sobre todo, que mi misión va a empezar: mi misión de hacer amar a Dios como yo le amo, de dar a las almas mi caminito. Si Dios escucha mis deseos, pasaré mi cielo en la tierra hasta el fin del mundo. Sí, quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra... no quiero descansar mientras haya almas que salvar. Después de mi muerte, haré descender una lluvia de rosas... cuento con no estar inactiva en el cielo. Mi deseo es seguir trabajando por la Iglesia y por las almas. Se lo pido a Dios y estoy segura de que me escuchará. ¿No están los ángeles continuamente ocupados de nosotros, sin cesar nunca de contemplar el rostro divino, de abismarse en el océano sin orillas del Amor? ¿Por qué no ha de permitirme Jesús imitarles?".

En el día de su fiesta, pidámosle que haga descender una lluvia de rosas sobre nosotros y sobre todos los hombres.

7 comentarios:

  1. Pido al Señor, que me conceda un corazon humilde y confiado en su amor, como el de Santa Teresita. Fina.

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  2. Que su lluvia de rosas,inunde hoy la tierra y todas nuestras almas.

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  3. Que esa lluvia de rosas nos embriague con el perfume del Señor.I

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  4. En la fiesta de Sta. Teresita, el Señor nos conceda seguir trabajando por la Iglesia con humildad, y que su experiencia del amor misericordioso nos guíe en nuestro caminito.
    Feliz día.
    Conchita

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  5. Mi querida Teresita! Haz que al igual que tu nosotros tambien seamos el amor en el corazon de la Iglesia nuestra Madre y ayudanos a ser mas pacientes y humildes con nuestro projimo. Envia una lluvia de rosas sobre mi querido Padre Eduardo quien cada dia nos ilumina y ayuda con sus reflexiones diarias. Felicidades a todas las Teresitas. Carmen A.

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  6. Hace años leí "La historia de un alma", me pareció un libro un poco infantil, pero hoy pienso que era sólo en apariencia, porque después de conocer su historia, veo en su sencillez, la profundidad y transcendencia de sus palabras.

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  7. Felicidades en este día de Santa teresita. Que su espiritualidad de la sencillez evangélica, del vivir cada día a plenitud como si fuera el último, amando a los demás y dejándonos amar por ellos, aprendiendo de sus defectos y virtudes para mejor amar a Dios y acercarlo a los corazones que sufren; nos motiven vivir con esperanza y entusiasmo el presente, con la certeza de que en el futuro seremos abrazados por el amor infinito de la Trinidad. Misael

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